A vueltas con el tema: Tu vida es tu vida

19 Ene

Recientemente podíamos leer en algunos medios especializados de Eurovisión que, como ya sabíamos, alguna de las canciones del disco de Pastora Soler podrían formar parte de la gala que TVE organizará para escoger el tema de la candidatura española. Sin embargo, se aventuraban aún más al afirmar que ‘Tu vida es tu vida’ era uno de los mejor posicionados para acceder a dicha ‘final nacional’, lo que ha provocado inquietud entre multitud de seguidores del festival.

Tu vida es tu vida, tema que pertenece a su último álbum ‘Una mujer como yo’ es de las canciones más movidas del disco. Con un estribillo pegadizo, es una oda a la igualdad al más puro estilo ‘Mujer contra mujer’ -por supuesto, salvando las distancias-. Una canción aceptable y con mensaje que, sin embargo, no convence demasiado.

Pastora Soler es una baladista en potencia. Con una voz potente y un directo impecable, en numerosas ocasiones ha afirmado -como ya recogíamos en este blog- su deseo de cantar un tema lento e íntimo con el que lucirse. De hecho, ha llegado a afirmar su deseo de un tema del estilo ‘Vuelve conmigo’ de Anabel Conde (Eurovisión 1995). Sin embargo, ‘Tu vida es tu vida’ es una canción que no exprime al máximo las cualidades vocales e interpretativas de la solista, un tema que, musicalmente hablando no posee tantos matices como otro tipo de estilos pudiesen tener y que, al fin y al cabo, no deja de ser una canción más entre muchas.

Con un tema como este, por tanto, nos alejaríamos seguramente -y aún más teniendo en cuenta los antecedentes de TVE- de la puesta en escena intimista y sin distracciones que defendía Pastora para entrar en una espiral de coreografiás imposibles y leds de colores de la que podríamos salir malparados. Es un tema que peligrosamente podría tacharse de ‘eurovisivo’, siendo, en realidad, un tema desfasado para el festival, más propio de finales de la década de los noventa o incluso de principios del 2000, que dista de lo que realmente necesita España: una candidatura original y con personalidad propia que consiga captar la atención -y los votos- de todos aquellos países que, normalmente, obvian las canciones españolas.

En definitiva, supondría perder una oportunidad de oro, teniendo a una gran cantante como Pastora Soler, el enviarla con una canción mediocre y algo desfasada. Personalmente, soy partidario de que las tres canciones de las galas sean temas inéditos, aún más teniendo en cuenta la calidad de los compositores que la cantante tiene a sus espaldas, sin embargo, aún tendremos que esperar para conocer las tres opciones que nos presentará TVE.

Y vosotros, ¿Qué opináis?¿Sería ‘Tu vida es tu vida’ un tema apropiado, o mejor ni tocarlo?

La Rentabilidad de Eurovisión

18 Ene

Desde hace años, y especialmente desde que TVE viene cosechando los pésimos resultados de la última década, multitud de teorías se han alzado alrededor de la candidatura española en Eurovisión y la supuesta falta de interés por parte del ente público de obtener la victoria. Entre ellos, el más destacado afirma que este hecho se debe al elevado coste económico que supondría organizar un evento de la magnitud del certamen europeo, lo que durante años ha sembrado la duda sobre la rentabilidad de Eurovisión.

A la hora de hablar de este tema, es preciso, antes que nada, poner sobre la mesa el coste del certamen. El presupuesto dedicado a su organización varía dependiendo del país anfitrión -y de la fuente a la que se recurra-. Mientras que Rusia en 2009 le dedicó al rededor de 30 millones de euros, el presupuesto de Noruega en 2010 fue sustancialmente menor. Si bien en un principio se pensó destinarle 15 millones de euros, cifras finales señalan que, debido a la suma de una segunda semifinal, este presupuesto aumentó hasta algo más de 20 millones de euros.

El desembolso es sustancial, y de ello no cabe la menor duda, sin embargo, no todo son gastos. La organización del certamen, supone una avalancha de visitantes a la ciudad organizadora, no sólo por parte de los espectadores que acuden a verlo, sino por todas y cada una de las alrededor de 40 delegaciones europeas compuestas por cantantes, representantes, técnicos, estilistas y un sinfín de trabajadores encargados de poner a punto cada una de las candidaturas. Además de este empuje a la economía local (hoteles, restaurantes, comercios…), habría que sumarle a los beneficios la atención de cientos de medios especializados y otros tantos generalistas, tanto en prensa escrita como digital, televisión…etc. De hecho, estimaciones del gobierno noruego aseguraban que el gasto de una campaña publicitaria de Oslo de la repercusión del certamen estaría valorada por encima de los 100 millones de euros.

Siendo esto así, y si bien las cifras son elevadas, y a primera vista pueden incluso parecer desorbitadas, analizando el presupuesto de TVE, el ente no tendría problema alguno en poder organizar el certamen. El presupuesto de la televisión pública española está cifrado en 1200 millones de euros, de los cuales alrededor de 550 provienen del estado. Debido a la crisis económica, se aplicarán recortes en dicho presupuesto por valor de 200 millones de euros. Aún con todo, el precio sería bastante menor que otros eventos como los derechos de la Champions League, por los cuales se pujaron más de 40 millones de euros, y, a primera vista, los beneficios para la economía local y el turismo superarían con creces la inversión.

De todas formas, ningún país ganador de Eurovisión está obligado a organizar al año siguiente el certamen, habiéndose dados varios casos a lo largo de la historia en las que aquel país que se alzaba con la victoria renunciaba a la organización del concurso.

Es por todo ello por lo que no se puede afirmar que organizar el festival de la canción de Eurovisión no sea rentable, y sería absurda, además -y de ser cierta- la postura de TVE respecto a la victoria española. Y es que, en una situación de crisis económica global en la que la postura predominante entre los mandatarios es la de la austeridad, se nos olvida que quien siembra, recoje, y que las inversiones claves también funcionan. Y precisamente eso, una inversión clave, podría ser Eurovisión. Aunque para todo ello, antes, hay que ganar.

A vueltas con Pastora

17 Ene

Tras la insistencia de Pastora Soler en enviar una balada a Eurovisión, recientemente afirmaba en el programa de RNE Abierto hasta las 2, que le encantaría enviar un tema del estilo ‘Vuelve conmigo’ con el que Anabel Condé representó a España en 1995 obteniendo un segundo puesto -que bien mereció ser un primero-. Un tema potente, con fuerza, y con ella en el escenario, sin distracciones, es una fórmula de la que ya hablamos en otra ocasión. Analizamos los pros y los contras de una balada en un certamen en el que la posición final puede resultar bastante aleatoria teniendo como punto de partida los pronósticos de los seguidores -y sino que se lo digan a Estonia, que pinchó sorprendentemente el año pasado partiendo como una de las favoritas-.

Sin embargo, las declaraciones de Pastora no se quedaban ahí, ya que en una entrevista realizada en FormulaTV Pastora afirmaba que, si bien jamás enviaría un tema del estilo de sus inicios como ‘Dámelo ya’ o ‘Corazón Congelado’ -afirmaciones del todo tranquilizadoras-  no renuncia a un tema movido, a un posible bombazo.

Es difícil encontrar una canción estrella. Es prácticamente imposible predecir lo que va a ocurrir cada año. Siempre hay favoritos, grandes temas, grandes artistas…pero todos pueden pinchar realizando una actuación mediocre o incluso desastrosa -los cantantes de Blue estarán de acuerdo conmigo-. Si a ello le sumamos el extraño concepto de bombazo de TVE, el resultado podría ser catastrófico. Pero este año parece que las cosas han cambiado. Y que han cambiado de verdad. Y es que la elección del tema recae en gran parte sobre Pastora. De hecho, son muchos los artistas y compositores reconocidos los que trabajarán en un tema a su medida. Pablo Alborán, José Abraham, Manuel Carrasco…son nombres que, sumadas a las afirmaciones de la cantante, dan bastante confianza.

Aún con todo, a España le queda por superar un último handicap: su propia audiencia. Todos sabemos lo crítica que es la sociedad en España con Eurovisión. El aluvión de improperios contra el certamen se repite una y otra vez cada año -si bien las audiencias televisivas indican lo contrario cada mes de mayo-, pero esta vez no me refiero a eso. Las espectativas cada vez están más altas. Como cada año, a medida que se acerca el mes de mayo la ilusión por la candidatura española crece, y este año, con este saber hacer por parte de TVE todo apunta a una gran candidatura. Ya tenemos la artista. Previsiblemente tendremos un tema como mínimo aceptable. Pero ¿tendremos la posición, el resultado?

Aunque a muchos eso nos parezca secundario si enviamos una candidatura digna, realmente su importancia este año es mayor que en anteriores. Por fin las cosas se hacen bien. Por fin enviamos una artista consagrada, como se venía pidiendo a lo largo de los últimos años. Si el resultado no es el esperado, ¿Sabremos dejarlo de lado, o -como previsiblemente ocurrirá- tacharemos el método de elección de fracaso? Después de tantas candidaturas vergonzosas estamos ante un sistema que nos permite acceder a candidaturas de calidad, a grandes cantantes con grandes temas. Esperemos que las votaciones reaccionen ante ello, pero, de no ser así, esperemos que la audiencia española comprenda, que lo conseguido este año no es un fracaso, sino todo un triunfo.

De todos modos, aún es pronto para todo esto. Las conclusiones las sacaremos en mayo. Las posibilidades reales de nuestra candidatura, también. Eso sí, las opiniones, son válidas en cualquier momento.

Cambio de rumbo

13 Ene

Durante años, y especialmente en el último lustro, TVE ha recibido numerosas críticas en lo que se refiere a su gestión del festival de Eurovisión. La forma de escoger a los candidatos, las galas de preselección, el escaso interés de la cadena hacia el certamen…han sido algunos de los aspectos más criticados por los seguidores del concurso, críticas que se han visto avaladas, además, por escasos resultados en las votaciones y por candidaturas en ocasiones, ridículas.

Sin embargo, parece que el ente público ha ido tomando diferentes decisiones en su afán por mejorar dichas candidaturas, proceso que coincidía con el aparente interés por mejorar la calidad de las actuaciones españolas.

2008 supuso un año clave en las candidaturas españolas en Eurovisión. Promovido por el conocido programa ‘Buenafuente’, el personaje de humor Rodolfo Chikilicuatre no sólo llegaba hasta la final nacional, sino que se convertía en el candidato que representaría a España en el certamen, ante la impotencia de TVE, que nada pudo hacer para evitarlo. Aquel ‘incidente’ se tradujo en un cambio en las preselecciones, ya que se instauró el jurado de ‘profesionales’ para las próximas finales, a fin de evitar a toda costa un suceso similar.

Aún con todo, las finales nacionales no se libraron de personajes como Chikilicuatre, ya que en 2010 sería Jon Cobra el que daría la nota ante los abucheos del público. Las votaciones por internet permitieron aquello, y al año siguiente TVE mejoró -según el criterio de muchos- el sistema. Con la colaboración de Gestmusic, se realizaron unos castings y unas galas que demostraron una calidad que hacía tiempo que no se veía, más alejadas de la cutrez a la que nos tenía acostumbrados la televisión pública.

Ahora, TVE ha optado por un sistema al que ya han recurrido con anterioridad otros países como Francia y Reino Unido, en el que es el propio ente el que, de forma interna, escoge al candidato (y el tema, como ha ocurrido por ejemplo en 2011). Eso sí, el ente español difiere de los mencionados en que serán jurado y público quienes se encargarán de escoger lo más importante: la canción. Parece ser que este es un sistema que gusta, ya que permite contar con artistas consagrados que, por razones evidentes, se niegan a presentarse y competir en una final nacional como las que se venían haciendo, pero sin renunciar a la participación de los seguidores del festival. Personalmente considero este método un acierto y a su vez, un experimento que, de obtener un resultado aceptable, podrá disipar los miedos de todos esos artistas con carrera que desconfían del festival.

Y vosotros, ¿Qué opináis de este nuevo método?¿Os parece apropiado, o creéis que priva a la audiencia de capacidad de elección con respecto a los anteriores?

Baladón de piano de cola

11 Ene

Pastora ha hablado. Recientemente podíamos leer en la web de Eurovisión-Spain cómo Pastora Soler, representante de España en Eurovisión, afirmaba que no quería una puesta en escena con mucha gente ‘porque eso distrae’, y que le encantaría mandar una ‘balada con piano de cola’. Así mismo, afirmaba que no está dispuesta a cantar un tema que ella no quiera defender y que gran parte de la responsabilidad de la elección de los temas finalistas recaerá sobre ella. De modo que, estas afirmaciones, nos abren dos posibilidades marcadas.

Pastora Soler, en directo

En primer lugar, Pastora parece ilusionada con la idea de una balada. De hecho, en su último disco, compuesto en gran parte por canciones de este estilo, ha demostrado que es un género que domina y con el que puede lucirse. Sin embargo, la pregunta es, ¿funcionan las baladas en Eurovisión?

Es una pregunta imposible de responder con rotundidad. A lo largo de toda la historia del certamen se han enviado decenas de baladas, y los resultados han sido de lo más variopintos. Mientras que Jade Ewen coronó con un quinto puesto a un Reino Unido en plena sequía, Lituania se hundió en el fondo de la clasificación obteniendo un 19º puesto el año pasado. De todos modos, y dejando de lado las puntuaciones, la balada es un género que nos permitiría exprimir al máximo las cualidades de Pastora, su gran voz y su directo, su pasión y su capacidad de transmitir. Además, la participación de José Abraham, autor de ‘La mala costumbre’, uno de los temas estrellas de la artista, nos permite soñar con un tema igual de bueno. Personalmente, considero la balada como -sino la mejor- una de las mejores opciones.

Por otra parte, sus afirmaciones acerca de una puesta en escena sencilla, sin mucha gente -y su negación a cantar ‘flamenquito’- nos abren la puerta de un tema en acústico, más intimista, que permitiría a su vez lucirse a Pastora Soler. De ese mismo modo, y si el tema es lo suficientemente bueno, podría ser una buena forma de recaudar esos votos que a España tanto le suelen faltar del jurado, y, a su vez, destacar entre tantas luces, violinistas, acróbatas y demás elementos habituales en las puestas de escenas en Eurovisión -muchas de ellas excesivamente recargadas-.

Recapitulando, parece ser que Pastora se decanta por una candidatura del estilo Anabel Conde, sencilla, nada barroca y con una gran balada. Desde luego, nos permitirá acudir a Bakú con la cabeza bien alta, eso sí, las votaciones -bastante imprevisibles en muchas ocasiones- son otro tema. A mí, personalmente, me gusta el cauce que están tomando las cosas.

Y vosotros, ¿Qué opináis sobre las declaraciones de Pastora?¿Están las baladas desfasadas, o pueden permitirnos acabar en una buena posición?

Unbreakable, el giro suizo

8 Ene

Suiza es otro de los países que ya ha decidio cuál será su candidatura para el próxima certamen de Eurovisión que tendrá lugar en mayo. Esta vez, se trata de un grupo llamado ‘Sinplus’, que interpretará la canción ‘Unbreakable’, un tema con mucha marcha y muy actual, dando un giro de 360º respecto a la dulce Ana Rosinelli, representante del año pasado.

Sinplus es un dúo de pop-rock suizo formado por los hermanos Ivan y Gabriel Broggini, autores del disco ‘Disinformation’ y que ganaron la final nacional suiza con un 17,87% de los votos. Con este tema, nos presentan un tema con aires que recuerdan bastante a los de la banda ‘The Killers’, mundialmente conocida, y autores de grandes éxitos como ‘Human’ o ‘When we were young’. Una canción, fresca, moderna y muy movida que, sin duda, pondrá en pie a los asistentes al certamen.

Con ‘Unbreakable’, Suiza opta por un tema más comercial y juvenil que el del año pasado, de mayor ritmo y completamente distinto al ‘In love for a while’, ante todo, sin renunciar a la calidad. Un tema con posibilidades de pasar a la final pero con el peligro de no destacar entre los múltiples temas que podrían presentarse al certamen de un estilo similar. Y es que aún son muy pocos los países que han mostrado sus cartas, y faltan de conocer practicamente la totalidad de las candidaturas.

De este modo, Sinplus tendrá la ardua tarea de intentar mejorar los últimos registros de su país en el certamen, y es que la suerte no ha acompañado a este país que, tras cuatro años sin acceder a la final, quedó último en ella -de forma inexplicable- el año pasado.

Y vosotros, ¿Qué opináis de este tema?¿Conseguirá Suiza mejorar su suerte con esta elección?

Rona Nishliu, la elección de Albania

7 Ene

 Albania ha sido uno de los primeros países en escoger y confirmar su candidatura en este festival de Eurovisión 2012, con ‘Rona Nishliu’ y su canción ‘Suus’, que desentona de forma notable con el ‘Feel the passion’ del año pasado (y aún más con el ‘It’s all about you’ de 2010), optando por un registro mucho menos frecuente (y por tanto mucho más original) en este certamen.

Con una solemne puesta en escena, Rona se presentaba en la final nacional con este tema, cuanto menos, difícil de definir. En primer lugar, y enfocando la atención en la melodía, hay que admitir que se trata de un tema instrumentalmente de gran calidad, digno de una gran obra, con un ‘crescendo’ final impresionante, y un puente maravilloso. La orquesta, además, otorga al tema una elegancia indudable. Sin embargo, es la intérprete lo que me falla. Su voz, exageradamente gritada a lo largo de prácticamente toda la canción, roza lo desagradable en algunos puntos, y la reiteración del estribillo llega a resultar repetitiva.

La calidad de la voz de Rona es indudable. De hecho, es fácil gustar con una gran voz, y en eso se han basado muchas candidaturas (especialmente aquellas de las llamadas eurodivas) a lo largo de la historia de Eurovisión, voces potentes, que en ocasiones llegan a rozar el grito. Y ejemplo de ello es Anabel Conde, nuestra representante de 1995, que sorprendió a muchos con su gran segundo puesto. Sin embargo (y siempre según mi gusto y criterio) Rona no sabe exprimir sus aptitudes y resulta demasiado ‘gritona’.

Aún con todo ello, a este tema hay que reconocerle un gran mérito y es su apuesta por algo diferente, algo alejado del pop o baladas en inglés a las que tan acostumbrados nos tienen muchos países (especialmente los nórdicos y algunos del este). No deja de poder considerarse una balada, pero sin duda esta canción poco tiene que ver con la presentada por Lituania el año pasado, o por Irlanda en 2010.

Con todo ello, considero que, al borde de valoraciones y gustos personales, este tema -de gran fuerza- puede ser la base para una candidatura muy sólida. Cabe mencionar que, debido a su duración, ha de ser recortado -lo que puede suponer una mejora o un verdadero estropicio-, pero, de superar sin problemas este pequeño handicap, y apostar por una puesta en escena elegante y poco barroca, puede ser una actuación muy digna de ver. Eso sí, resulta una verdadera lástima la restricción de seis personas sobre el escenario, porque disfrutar de una orquesta acompañando el tema sería un verdadero lujo -en realidad, disfrutar de una orquesta acompañando cualquier actuación es un lujo-, y ganaría mucho.

Y vosotros, ¿qué opináis de este tema presentado por Albania?¿Tiene opciones de ganar?

Punto de Inflexión

6 Ene

 Es por todos conocido que, durante la última década, la suerte de España en el festival de Eurovisión ha brillado por su ausencia, especialmente a partir del 2005. Los motivos de ello son muchos, en gran parte la escasa calidad e innovación de nuestras candidaturas, así como un desinterés generalizado por parte de TVE. Sin embargo, hace unas semanas una noticia nos sorprendía a todos. Tras varios años sin recurrir a este método, el ente público se decantaba por utilizar la elección interna -hecho que no ocurría desde 2006, cuando España envió a ‘Las Ketchup’ a Eurovisión-, dejando de lado el modelo de preselección al que tenia acostumbrada a la audiencia.

En principio, y como consecuencia directa del resultado de la última selección interna, la noticia era para echarse a temblar. Y es que la canción del ‘Bloodymary’ no pasará a la historia por su calidad precisamente. Aun así, días después se anunciaba que sería Pastora Soler la encargada de representarnos en Bakú.

Con esta decisión, se abría la puerta a un hecho que por parte de los seguidores del certamen se venía exigiendo, y resultaba a su vez esperanzador: después de tantos años de amateurismo, un artista consagrado y con tablas en el escenario sería la imagen de España en Eurovisión. Y es que Pastora Soler, con 8 discos en el mercado, varios premios en su haber y una dilatada carrera, posee experiencia suficiente y es, por tanto, garantía de un gran directo, una presencia intachable y una dignidad musical que España ha necesitado muchas veces.

Sin embargo, todos sabemos que Eurovisión es un festival de canciones. ¿Esto quiere decir que la canción es lo más importante? Muchos afirmarían rápidamente que sí. Personalmente, tengo mis dudas. Es indudable que, en 3 minutos de actuación, la melodía, la letra, el ritmo y mil factores han de alinearse en perfecta armonía para convencer a millones de espectadores y proclamarse canción ganadora. Es cierto que el tema posee una importancia vital en el certamen. Pero yo soy de los que piensa que Eurovisión es un concurso de ‘equipos’. No gana una canción, como no gana un cantante. Gana la combinación de ambos. Ridículo sería enviar a Pastora Soler cantando ‘Satellite’, del mismo modo que lo sería Lena cantando ‘Follia D’amore’.

Por esa precisa razón tenemos medio camino hecho. Nos queda el otro medio, posiblmente el más complicado. ¿Cómo de diferente hubiese sido el papel de Lucía Pérez en Eurovisión si hubiese cantado ‘Abrázame’ en lugar de ‘Que me quiten lo bailado’? Con esta pregunta se plantea un tema que enfrentará posiblemente a muchos seguidores del festival. ¿Hemos de buscar una canción acorde al festival, o una canción acorde al artista?

Personalmente no me cabe duda alguna, es vital encontrar la canción idónea para el artista. De nada sirve una canción eurovisiva si no pega ni con cola con Pastora. Es más importante la dignidad musical, que se sienta cómoda, segura, y que realice una gran actuación, que enviar un tema acertado que no exprima al máximo las cualidades de nuestra candidata. Y es que para ganar Eurovisión canción e intérprete han de ir en perfecta sintonía. La pregunta es ¿sabremos escoger la canción correcta?

Mirada al pasado

5 Ene

El festival de Eurovisión avanza, y con él las distintas candidaturas que se presentan tratando de representar con dignidad a su país y de, por qué no, ganar el certamen. Sin embargo, la candidatura española se ha visto empañada por una pérdida de rumbo en el segundo lustro de la ya pasada década. Si bien a partir del 2000 España se ha visto estancada en términos generales (dejando de lado actuaciones como la de Rosa en el 2002), a pesar de que son del gusto de muchos candidaturas mediocres como la de Beth o David Cibera, más dignas de una verbena veraniega que de un certamen internacional, esta situación se acentuó con la llegada en 2005 de ‘Son de Sol’, en una de las, posiblemente, peores preselecciones de la historia. Y es que, resulta terrible pensar que ese año se envió a una de las mejores opciones. Terrorífico hubiese sido enviar a, por ejemplo, las Supremas de Móstoles, que a pesar de su indudable valía musical y profesionalidad, aportaban un tema rozando lo rídiculo (aunque divertido y pegadizo).

Desde entonces, España parecía no levantar cabeza, por si fuese poco la desfasada canción del ‘Bloodymary’, con puesta en escena digna de cualquier peluquería incluída, vendrían después candidaturas para el olvido como Rodolfo Chiquilicuatre o D’Nash. Porque, no nos engañemos, todos aquellos años España mereció un último lugar. Antéultimo en el mejor de los casos.

La salvación, sin embargo, pareció llegar en 2009. Una magnífica Soraya (con una puesta en escena ligeramente caótica) sorprendió a todos con un ritmo y una voz que España no conocía en sus actuaciones hacía años, y con una elegancia y profesionalidad que muchas quisieran para sí. Una candidaura que, posiblemente, estuviese un poco desfasada, ya que las ‘divas’ eurovisivas parecen no funcionar tan bien como lo hacían (que se lo digan a Dana Internacional), pero que supuso un soplo de aire fresco. O dos o tres, visto lo visto. Tras ella llegó Diges. Podía gustar más o menos la canción, pero su profesionalidad y la puesta en escena (mágnifica y realmente muy elegante) eran de un gusto indudable. Sosa para algunos, infantil para otros, pero ese año se envió una candidatura digna, muy digna (de hecho, ni espontáneos pudieron empañar a Diges).

Y aunque digan que no hay dos sin tres, otro gallo cantaría en 2010. Lucía es una chica, fresca, amable, simpática, con buena voz y unas ganas indiscutibles de trabajar. En definitiva, una joya. Una chica normal con la que sabíamos de antemano que no haríamos gran cosa, pero que al menos causaría una buena impresión. Hasta que llegó la elección del tema. ‘Abrázame’ tal vez no nos hubiese llevado al triunfo, ni siquiera el top 10, pero ‘Que me quiten lo bailao’ era un tema demasiado sencillo, verbenero, y sin muchas posibilidades. La chica sacó oro de donde no se podía, pero una puesta en escena algo ‘hortera’, con un fondo que no ayudó (gran error teniendo en cuenta las dimensiones de la pantalla) contribuyeron a un puesto tal vez (por las ganas y la ilusión de Lucía) inmerecidamente bajo. Aún así, España supo sacar provecho de una canción muy acorde con la situación económica y social del país, y consiguió la proeza de arrancarles 12 puntos a nuestros vecinos franceses. Sólo por eso hay que reconocerle el mérito a la cantante gallega.

Y así finaliza esta mirada atrás de una década que no ha sido brillante para España, pero que nos ha dejado momentos y actuaciones para el recuerdo. Y vosotros, ¿Qué opináis sobre las actuaciones mencionadas?¿Creéis que es hora de que España realice un ‘cambio de rumbo?

Eurovision 2011: Un final sorprendente

19 May

Si una palabra podría describir los resultados de este festival de Eurovisión esa sería sorpresa, sorpresa mayúscula, o al menos en lo que a mi respecta. Si bien en términos generales este año podemos destacar una calidad bastante aceptable, sobre todo en lo que a la final respecta, los resultados parecen no haber sido acordes con este hecho.

Para comenzar, cabe destacar la evolución del Big Five en lo que a sus candidaturas se refiere. Dejamos atrás esas divertidas pero no demasiado serias candidaturas de “Les Fatal Picards”, , o “Scooch” que más de uno tratará de olvidar, con canciones del tipo “Amour a la française” o “Flying the flag”. De hecho, este año practicamente el Big Five al completo ha optado por candidaturas sólidas y con pretensiones de victoria. Reino Unido, con una canción muy comercial, aceptable y respaldada por una marca ya muy conocida como es la banda “Blue”, Francia, innovando y apostando por estilos -e idioma- no tan usuales, Italia, con un magnífico jazz que hará las delicias de muchos, y Alemania, repitiendo candidata con una original y tenebrosa propuesta. De lado dejamos a España, de momento, la cual analizaremos con mayor detenimiento más adelante.

Por otra parte, no podemos dejar sin mencionar grandes temas como las baladas de Austria y Lituania, la dulce Suiza, o la simpática canción de Estonia, con truco de magia incluído, además de Serbia y un refrescante “Charoban”. Y es que a estas habría que sumar temas muy escuchables como el de Rumanía, con una canción más que aceptable, Finlandia, con una entrañable historia tras la letra, o Hungría, que, aunque estancada en un estilo utilizado y reutilizado en el festival, no deja de ser agradable de escuchar. Sin embargo, las valoraciones individuales las dejaremos para otro momento, para centrarnos en lo realmente sorprendente e importante, en esta entrada al menos, de este festival: los resultados.

Y es que, al comienzo de la gala, partían como claras favoritas Reino Unido, Estonia, Irlanda, o Francia, mientras que otras, como Italia, se consideraba que no llegarían tan bien como merecían al público. Sin embargo, tras un apasionante orden de votación realizado mediante operaciones matemáticas y que claramente surtió el efecto deseado, todas las previsiones parecían haberse desmoronado. Ni rastro de Francia. Ni de Reino Unido. Aún menos de Estonia, Azerbaijan se proclamaba ganadora de este certamen. Y aquí se desata una concatenación de injusticias, siempre desde mi propio punto de vista.

 

Si bien las canciones de calidad eran abundantes, el televoto y el jurado otorgaron la victoria a una canción agradable, bien compuesta e interpretada de forma correcta, pero que no destacaba en absoluto. Una puesta en escena elegante, pero sin resaltar, unas buenas voces pero sin sorprender, y una melodía “esuchable” pero nada innovadora, convertían al tema en una canción aceptable, pero que no conseguía escapar de la mediocridad, de eso que ya tantas veces hemos escuchado. Ni rastro, por cierto, de culturas azeríes, solo una balada a medio gas de lo más mainstream. Cabe destacar, además, la poca química entre sus intérpretes, fríos y sin la complicidad que el tema requería. Pero no acaba ahí la cosa. Y es que, tras el merecidísimo segundo puesto de Italia, se alzaba con la medalla de bronce Eric Saade con su “Popular”, una canción de ritmo pegadizo, pero absurda al fin y al cabo, vacía de contenido, sin mensaje, y con mucho baile y poca voz. Y es que la canción no sonó tan afinada como otras y, de hecho, chirrió en algunos momentos. Aun así, su ritmo, el ser tan pegadiza y una puesta en escena decente, salvaban la actuación. Pero lo peor estaba por llegar. Ucrania, con una balada de lo más corriente, mediocre, y nada novedosa, se colocaba cuarta, y Grecia, en un inmerecidísimo séptimo puesto con, probablemente, el peor tema de la noche.

Todo ello supuso el hundimiento de una grandiosa Francia, aún con su pinchazo en la final, la divertida Estonia, o Suiza, incomprensiblemente última. Y es que la final de Eurovisión 2011 ha sido realmente extraña; una final en la que la mediocridad ha quedado premiada, mientras que la originalidad y la calidad han sido castigadas. Por eso siempre podremos quedarnos, con que Italia quedo segunda. Y ahora a esperar la ubicación del próximo certamen que, al parecer, será en Baku. Y este hecho, también trae cola consigo…